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BLIND LEMON JEFFERSON Y BLIND WILLIE MCTELL

Esta es la tercera parte de esta serie de cuatro, para ir a la primera parte aquí está el link, para ir a la segunda clickea aquí.

Entre los campeones y los precursores de esta música negra, en este caso hecha por artistas carentes del sentido de la vista, hay otros dos invidentes ancestrales: Blind Lemon Jefferson y Blind Willie McTell, a quienes me referiré inmediatamente, pero antes una pequeña recapitulación: Como les decía en el episodio anterior, en el que recomendé el documental de Wenders sobre Blind Willie Johnson, Soul of a Man, entre los músicos invitados se encuentra el jefe Lou Reed. El ex Velvet underground, por cierto, se sale del esquema (de tocar sólo las rolas de los trágicos protagonistas de Soul of a Man: J. B. Lenoir, Blind Willie Johnson y Skip James), pues se rifa, precisamente, una de Blind Lemon Jefferson: “Por favor checa que mi tumba esté limpia” (“Please See That My Grave is Kept Clean”). Se trata de una pieza legendaria, que yo vine a descubrir gracias a un excelente reportaje de la revista inglesa Uncut (el cual data del 2005), donde se dedicaron a rastrear las raíces de Bob Dylan, mismo que incluye esa canción limonera, así como también la versión original de “Delia”, del Blind Willie McTell, pues el master Bob se rifa este viejo blues en su disco World Gone Wrong de 1994, dedicado justamente a puras versiones propias sobre las canciones ancestrales de su polifacético estilo.



El caso es que les recomiendo ampliamente el filme del Wenders, para comenzar a conocer estos pilares del rocanrol; Así como el disco de raíces del Dylan, para el cual realizaron una excelente selección de rolas, que además rolaban gratis en un cd. En ella incluyeron a algunos viejos bluseros, entre ellos estos dos ciegos, Jefferson y McTell.

Según la pequeña enciclopedia Nothing But The Blues, de Lawrence Cohn (con introducción de B.B. King), Blind Lemon Jefferson fue quien, con sus primeras grabaciones en 1926, abrió las puertas de las disqueras a cientos de bluseros de Texas, que hicieron popular el blues en la radio y las tiendas de discos.

Lemon J. fue un virtuoso de la guitarra que nació ciego, en Wortham, Dallas, 1897. Pero además de ser literalmente uno de los padres del blues, tuvo un éxito inusitado; sin embargo, sólo existe una foto de él, autografiada por un publicista, pues Jefferson no sabía escribir.

La sorprendente venta de sus discos le permitió darse una vida rodeada de alcohol y mujeres, sus dos pasiones, pero siguió siendo una especie de vagabundo que la rolaba exclusivamente en Texas, Memphis y Chicago, donde estaba el estudio de grabación. Sin embargo, como parecía augurar en sus depresivos bluses, (muchos de ellos dedicados a los pobres diablos que habitan las prisiones), tuvo un final terrible: tan sólo después de cuatro años de estrellato, en los cuales grabó al menos cien canciones, retornaba a su casa después de un toquín en Chicago, en un invierno entre 1929 y 1930, cuando al Ciego Limón Jefferson se le fue el camión, y se perdió tratando de caminar hasta su casa, y murió congelado, sólo, en la nieve.



Por su parte, el guitarrista de doce cuerdas Blind Willie McTell tuvo mucha mejor estrella, pues aunque nunca llegó a ser famoso, tuvo oportunidad de grabar, después de la segunda guerra mundial, con varias grandes disqueras como Atlantic, Víctor, Decca y Columbia, antes de su muerte en 1959. De él sí existen más de dos fotos, pero la más famosa fue rescatada de la basura por un admirador después de sus sesiones con Atlantic Rds., donde inmortalizó piezas como “Delia” y “Murderer’s House Blues”, aunque se dice que en realidad son más viejas, de los primeros años del siglo pasado.

Sin embargo, las historias sobre sus poderes extrasensoriales son muchas, pues como se sabe, los ciegos tienen la reputación de adquirir talentos especiales, debido a su falta de vista, hasta el punto de desarrollar poderes síquicos sobrenaturales… Quizás sea por eso que, sin bien la muerte de “Willie” McTell se registra en 1959, muchos afirmaron haberlo visto tocando en iglesias varios años después de esa fecha. Uno de sus productores, se sorprendió al seguirlo, mientras tocaba en el metro de N.Y., en los años cincuenta, pues parecía tener una especie de radar infalible para conservar el equilibrio (muchos hemos visto proezas similares en nuestro propio metro azteca, yo por ejemplo, una vez escuche la mejor versión de “Flor sin retoño” de José Alfredo, en un ciego de la línea azul del tren subterráneo).

Después, el Ciego Willie McTell (a quién, por cierto, le reeditaron sus obras completas, en mayo del 2005: The definitive Blind Willie Mctell) dirigió al productor, en su coche, indicándole el camino a su casa, sin haber visto nunca las calles. La gente decía que tenía “vista auditiva”, (“ear-sighted”), es decir que veía con las orejas, como nos explica Ray Charles en su biografía cinematográfica. La cual, por cierto, Ray ya no alcanzó a “ver” (pues falleció en 2004), o no esperó para morirse después del estreno, porque de cualquier manera no iba a poder verla, ni modo que se la tradujeran al lenguaje Braille (como sí leyó el guión), o se la estuvieran platicando en pleno estreno, pues ustedes recordarán, estaba más ciego que un topo lampareado, o que Woody Allen, en cierta película referente al tema, que realizó en el 2002 (Hollywood Ending, o El Ciego, como se le nombró huevonamente en México).


Vale, nos leemos en la próxima estación: No necesitan boleto, en este viaje sin retorno, si abordan el vagón de incógnitos, escuchando las vetustas melodías de este Blues del Hombre ciego, ¡continuará!

 
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